Plantilla de conciliación bancaria

Una conciliación bancaria demuestra que el saldo de tesorería de sus libros y el del extracto describen el mismo dinero. Casi nunca coinciden el mismo día, y la plantilla existe para explicar la diferencia partida a partida hasta dejarla en cero.
La mayor parte de la diferencia es cuestión de plazos, no de errores. Pagos emitidos que aún no han salido, ingresos hechos después del corte del extracto, un cobro con tarjeta liquidado tres días después de la venta. Eso va al bloque de partidas pendientes: ya está en sus libros y aparecerá en el banco. No hay que corregir nada, solo listarlo.
La otra mitad va en sentido contrario: apuntes que conoce el banco y sus libros no. Comisiones de mantenimiento, intereses, gastos de cambio de divisa, un recibo domiciliado olvidado, un pago devuelto. Son asientos reales que hay que registrar, y una conciliación donde se cuadran por lo bajo en vez de contabilizarlos volverá a estar mal el mes siguiente, por el mismo importe más uno nuevo.
La hoja termina con la prueba: saldo contable ajustado por las partidas del banco, saldo del banco ajustado por las pendientes, y ambos lados iguales. Lo que quede después merece buscarse: un apunte duplicado, cifras transpuestas, un pago que nadie registró. La diferencia que no se puede explicar es la razón entera del ejercicio.
Hecho cada mes sobre una cuenta con movimiento, esto cuesta horas y encuentra problemas semanas después de ocurrir. Finmap casa los movimientos bancarios con los registros según entran, lo que convierte la conciliación de una rutina de cierre en un vistazo diario a lo que no cuadró.


